La tienda de mi barrio

Paloma A. González Loché

Las personas tenemos responsabilidad para que se sostengan estas tiendas. No importa si el municipio —o el barrio en grandes ciudades—, tiene cientos de habitantes o miles de ellos, y más en vecindades pequeñas, la responsabilidad no la tiene sólo la ciudadanía “de a pie”.

Los Ayuntamientos tienen un deber inexcusable de respaldar y propiciar todo tipo de acción para que se mantengan abiertas: es el principal beneficiario. ¿Razones? ¡Todas! ¿Y cómo…? Hay varias medidas: la reducción de impuestos para fomentar su sostenimiento; pues el hecho de que estas tiendas permanezcan abiertas repercute en la reducción de importantes gastos, por ejemplo: el de vigilancia para garantizar la seguridad ciudadana en calles que quedarían oscuras y vacías, sin apenas tránsito al caer la tarde. El Ayuntamiento también debería implicarse en premios por distintos conceptos: calidad de los productos, estética, cualesquiera otros. Deberá premiar a aquellos que contraten empleados: lo que a su vez reactivará la economía del lugar y también repercutiría en la mejora de la salud pública. Y en el hecho de promover el empleo… ¡Piénsenlo! Vamos a dar razones:

La seguridad, un pilar fundamental para la permanencia de estos locales iluminados en las noches en calles que serían peligrosas si desaparecieran: oscuras, sin vida. Es algo a tener muy en cuenta

La economía, otro pilar fundamental para el sostenimiento, se vería reforzada y de no ser así, el propio Ayuntamiento debería conceder ventajas para su permanencia. No se puede forzar a una propiedad a mantenerse con pérdidas. No tendría sentido. Pero sí pueden buscarse recursos para se formen las conexiones necesarias entre propietarios, empleados y compradores generando núcleos de adhesión. Y esto es lo mismo para localidades pequeñas como grandes ciudades. Es puro sentido común en marcha.

Cada día un pequeño local pasa a convertirse en una vivienda familiar; por supuesto, después de ser habilitada para este uso y con los permisos pertinentes. Esto lo vemos en un breve paseo por cualquier localidad. Sé que afirmar esto no gozará de la anuencia de algunos vecinos pero… es un uso perjudicial para el conjunto de la población. Deben existir inmuebles que den cobertura a esta necesidad de vivienda pero también comercios que no padezcan la asfixia de no poder llegar a fin de mes y se vean obligados a cerrar e incluso enviar al paro a algunas personas. No es muy inteligente ¿verdad? Son personas que podrían reactivar la economía municipal (o de distrito) si están en activo.

Desde luego, esto implica que aquellas personas llamadas a regir los municipios, cuyos ingresos están más que seguros y se supone “conocen” las necesidades de la población a la que administran, tengan un equipo multidisciplinar de primera, máxime a la hora de hacer presupuestos y establecer partidas: no caben amiguismos, requiere cierta frialdad para cubrir los objetivos. Si alguna partida presenta dificultad, según éstos, es factible contactar profesionales puntualmente: pero nada más.

No hay estado ni municipio capaz de asumir a cientos de profesionales asalariados y debe existir seriedad porque ese gasto lo cubrimos toda la ciudadanía y no sería serio contratar a personas poco capacitadas en los cargos municipales y también es cierto que no se puede “saber todo” y se puede requerir apoyo externo en “momentos puntuales”, tal como indico. Y si se trata de hacer “favores personales por parte de algún político” deben cubrirse con ingresos personales del mismo y no del conjunto de la población que no debe favor alguno a éstos. Tal vez sea muy simple pero es como debe ser y parece “no estar de moda últimamente”.

La ciudadanía, por su parte, debe compensar no sólo el mantenimiento de la tienda o comercio ya que esa tienda o comercio, a su vez, está proporcionando empleo a quienes habitan el lugar, y sólo es preciso adquirir los productos o encargarlos en ese “pequeño negocio” que no duda en solicitar lo que necesitas, descartando las grandes superficies siempre que sea posible.  Es una cuestión de simple inteligencia. Las grandes superficies, sin la competencia local, “marcarán sus pautas e impondrán sus precios” y desde luego, sin la misma atención ni cercanía que la que encuentras en esa tienda próxima a tu casa.

Espero que lo entendamos. Personas y poderes públicos —éstos por encima de todo— ya que su misión es, precisamente, promover la tranquilidad ciudadana por todas las vías posibles, haciendo una especial inversión, gestión y promoción de estos comercios y así abaratar numerosos costes en seguridad, e incluso de salud, a favor del bienestar de la ciudadanía. Las premisas aportadas son claras: sólo hay que pensar.

 

18 Comentarios
  • Maites Balaguer
    Publicado a las 18:31h, 17 enero Responder

    No es país para autónomos. Yo no vuelvo a mi que me manden!!

    • @dmin
      Publicado a las 19:09h, 17 enero Responder

      Gracias por tu comentario, Maite. La verdad es que es tremendo el tema y lo peor es que los más perjudicados somos, al final, los clientes si no nos ponemos firmes y exigimos a los poderes públicos su implicación. De hecho para eso están, para implicarse y reactivar la economía y evitar poblaciones fantasmas. En fin.
      Mil gracias de nuevo y un beso.

  • jlgonzalezquiros
    Publicado a las 21:50h, 17 enero Responder

    Bien dicho

    • @dmin
      Publicado a las 22:04h, 17 enero Responder

      Muchas gracias por tu valoración, José Luis.
      Creo importantísima la toma de conciencia de esta situación en todos los niveles, políticos y ciudadanos.
      Un fortísimo abrazo.

  • Tania
    Publicado a las 01:34h, 18 enero Responder

    Un gran artículo!! Tenemos que ser serios con nuestro futuro.

    • @dmin
      Publicado a las 09:04h, 18 enero Responder

      Muchas gracias, Tania
      Efectivamente, es responsabilidad pública y privada que esta situación se resuelva: es cuestión de seriedad, como bien dices.
      Un beso,

  • Carmen
    Publicado a las 09:17h, 18 enero Responder

    Muchas gracias por tu artículo , como siempre impecable y veráz , Pami !
    No somos conscientes del daño que hacemos , comprando en grandes superficies .
    Yo compro en mi mercado de siempre , con gran atención y GRAN CALIDAD , en todos sus productos , el acercamiento el trato y amistad , no lo cambio por nada ! Por eso siempre compro en tiendas de proximidad a mí domicilio .
    Gracias ????????. Feliz jueves ❤️????????

    • @dmin
      Publicado a las 12:49h, 18 enero Responder

      Muchas gracias a ti, Carmen.
      Así es. Si no tomamos consciencia del problema, nosotros y los poderes públicos, nos esperan oscuras y peligrosas ciudades fantasmas y el fin de una época. Depende de nosotros.
      Un beso muy fuerte. ¡Feliz jueves!

  • Maria del Mar
    Publicado a las 14:10h, 18 enero Responder

    Estoy de acuerdo con tu valoración y también con la persona que dice «que no es país para autónomos». La economía va fatal y eso hace que el español de a pie vaya buscando lo más económico… que no lo encuentra, lógicamente, en tiendas de barrios. Es triste, pero es así. La solución está en la economía y está cada vez peor

    • @dmin
      Publicado a las 14:49h, 18 enero Responder

      Muchas gracias, Mar.
      Es cierto lo que dices pero: no siempre «lo más barato» está en las grandes superficies. Efectivamente si la gestión económica global es un desastre y tiende a asfixiar a los comercios locales o de barrio… vamos cuesta abajo y en perpendicular. Espero que quien deba hacerlo ¡se ponga las pilas!
      Un beso.

  • José Albino López Cuesta
    Publicado a las 15:40h, 18 enero Responder

    Casualmente ayer vi en un documental, una breve entrevista al último propietario de la última tienda de un pequeño pueblo, a punto de cerrar para siempre. Una de aquellas tiendas de gestión familiar, en las que se vendía un poco de casi todo. El entrevistador le preguntó si no consideraba que la administración debería ayudar de alguna forma para evitar su desaparición, ya que estas tiendas son auténticas reliquias amén de un elemento cohesionador de vecindarios y un bien patrimonial para cualquier pueblo. La respuesta del tendero fue la siguiente: «la administración solo tiene interés por recaudar, las grandes superficies y comercios modernos les aportan una buena cantidad de dinero por diversas vías y no dan problemas, sin embargo los pequeños establecimientos, los de toda la vida, aportan poco y solo dan complicaciones, desde el punto de vista de la administración». Creo que esta es la clave del asunto. Solo echamos mano de las tiendas de barrio cuando hemos olvidado comprar algo en una gran superficie.
    Si no lo remediamos pronto solo quedará sitio para los grandes.

    Necesario artículo, como siempre.
    Gracias, Paloma.

    • @dmin
      Publicado a las 22:39h, 18 enero Responder

      Gracias a ti, querido José.
      Estoy seriamente preocupada por cuanto estoy viendo y ser consciente de que el llamado progresismo no viene de «progreso» sino de de progresión hacia un destino que hoy día se conoce en muchos lugares porque el ciudadano de a pie no es consciente de que ha de apoyar a su tienda local y la administración no se complica. Suelen tener poca vinculación con los problemas de su localidad por tener sueldos garantizados lo hagan bien o mal. Ahí está el grave problema que enfrentamos. Su función es velar por el bienestar de la población y más vale que se pongan las pilas cuanto antes. Gracias, como siempre, por tus grandes comentarios.
      Un beso, hablaremos…

  • Elena ancos
    Publicado a las 18:02h, 18 enero Responder

    Gracias Paloma por tu sensibilidad hacia el comercio local y la calidad de vida en nuestros municipios
    Efectivamente las grandes plataformas y espacios comerciales han hecho mucho daño al comercio minorista y a la vida en nuestras ciudades
    Junto con la sensibilización constante hacia la compra local y minorista, hay que diseñar todo un sistema de apoyo que no pasa solo por la promoción tal y como se hace ahora
    Como muy bien dices si por un lado promovemos el comercio local pero cerramos tiendas y las convertimos en minipisos, estamos condenando el futuro de esas calles, antes comerciales que cada vez perderán más vida
    Hay que diseñar un modelo de ciudad (no parkings en zona centro) , incentivos fiscales y programas a largo plazo
    En fin mucho que hacer

    • @dmin
      Publicado a las 22:32h, 18 enero Responder

      Querida Elena:
      Como sabes, no me mueven siglas ni partidos, sino el bienestar de la población con la que convivo ¡y no soy ciega! Estoy 100% contigo. Hay una labor de fondo muy importante detrás que no sólo contempla ese mantenimiento sino la comprensión del deterioro de la salud mental y la angustia con la pérdida de empleos (esto atenta a la salud y puede evitarse), también se vincula a la cercanía popular estimulando la convivencia y las relaciones; el ahorro en gastos de seguridad ciudadana al minimizar los riesgos… hay todo un abanico de razones y hay todo un compromiso que permita a cada tienda, a cada dueño y empleado, convencerse de que merece la pena abrir la puerta sin temor a tener que cerrar. Hay mucho que hacer… Y yo siempre apoyaré las medidas que vea sensatas.
      Un beso y todo mi respeto.

  • Marina Miranda
    Publicado a las 18:05h, 18 enero Responder

    Pami, tus argumentos son excelentes, todo lo que dices es cierto, lamentablemente en Cuba, todo comercio pequeño de barrio, pasó a ser vivienda después de la llegada de la robolución, quitándole el encanto al vecindario. Me encantaría que se mantuvieran como dices, porque además ellos dan calor y color a los barrios, pues no es lo mismo tratar fríamente con un dependiente de un mercado enorme, que con el dueño de la tiendita «de la esquina» que conoce el barrio, a su gente….

    • @dmin
      Publicado a las 22:24h, 18 enero Responder

      ¡Qué te voy a contar mani…?
      Ahora ya tengo prohibida la entrada en Cuba, como sabes. Lo que conocí fue deprimente y ahora aún lo es más, me cuentan. ¡Cuando era modélica! Qué triste es que la ignorancia lleve a aupar a todos los que hablan de «progreso» y te conducen a siglos pasados de miseria y ruina ¡pero no parecemos escarmentar! Y así vamos…
      Gracias por tu aportación. Muchos besos.

  • PILAR ADONINA MORAN
    Publicado a las 14:35h, 19 enero Responder

    Toda la razón, yo fui siempre a pequeños comercios, pero iban desapareciendo poco a poco hasta no haber ninguno, se quejaban de la gran cantidad que debían pagar, muchos impuestos y menos ganancias; lamentable ya que el trato y demás me agradaba, un beso enorme y cuídate mucho

    • @dmin
      Publicado a las 16:01h, 19 enero Responder

      Mil gracias, Pilar:
      Así es. Poco a poco estamos consiguiendo crear ciudades-fantasma, inhóspitas, y todo ello conducirá a aumentar la frialdad, a que perdamos el factor relación que se propiciaba al encontrarnos en los pequeños comercios; a veces esto puede ser un agobio pero… a medio-largo plazo implica la humanización y la relación interpersonal que hemos ido perdiendo ¿de verdad somos más felices? Creo que no.
      Un beso muy fuerte y gracias.

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