El COVID y la retranca del «yo»

Paloma A. González Loché

No me gustan las confesiones personales de ningún tipo pero sospecho que somos muchos los que padecemos algo similar y ¡tampoco es bueno! Por eso lo traigo aquí.

Si me preguntan si soy sociable… la respuesta es sí, y creo que también cariñosa y mucho, pero dentro de un orden. En la relación directa: nadie a menos de medio metro… ¡¡¡Creo que fui así de sosa casi siempre!!! Me refiero al contacto personal.

Ni siquiera fui amiga de darme masajes y menos aún comprender que se pudiera pagar por ello. Bailar… bueno, me gustaba y sigue gustando pero prefería aquellos que no eran «de salón», salvo aquellos del tipo Fred Astaire, aunque con dificultades porque hasta para eso iba a mi aire y lo de «dejarme llevar» no lo conseguí ni a tiros. Muy hábil debía ser “el conductor” ¡sin broma!

En el contacto privado no iba más allá de esos besitos-saludo que se dan al aire, abrazos ¡ni medio! y hasta los apretones de manos sin fanatismos; y que conste que soy cariñosa pero ya aplicaba «normas Covid por mi cuenta» y desde hace años; salvo con mi hija a la que, si podía, apretujaba hasta que se hizo mayor… De pequeña tuvimos una relación bastante empalagosa pero creo que a las dos nos encantaba.

Hubo una temporada de dos meses, durante un curso con un grupo iberoamericano que aún pervive en mi recuerdo, en el que me contagiaron actitudes respecto a lo que debería ser un trato humano y pareció que me «había normalizado» pero, acabado el mismo, volví a mi «rancio: yo».

Si alguien se acercaba mucho a mí decía para mis adentros «no empujes mi aura»: no tan así, pero lo cierto es que era así de boba.

¡Lo que son las cosas! Si acaba el Covid, voy a parecer un pulpo. ¡¡¡Sin broma!!! La cantidad de expresión de cariño que estuve perdiendo por ahí durante años. Supongo que deberemos tener paciencia.

Creo que esto parece una confesión personal que hago en público… pero no es del todo así. Quienes me conocen supongo que lo tenían claro pese a que no lo dijera. ¡Qué absurda he sido! Lo que sucede es que sospecho que como yo estamos muchos esperando a la cola que todo esto se supere.

El Covid nos dejó, a algunos, una secuela psicológica de vacío y en mi caso, además, me agrió el carácter. Me volví mucho más agresiva e intolerante y no me gusta nada. Espero que para muchos, cuando todo esto pase, no sea demasiado tarde.

Es mi deseo en este nuevo año.

 

16 Comentarios
  • Maites Balaguer
    Publicado a las 11:50h, 08 enero Responder

    Sodoma y Gomorra nos trae agua cuando pase todo jajajaja. Un abrazo muy fuerte.

    • @dmin
      Publicado a las 12:47h, 08 enero Responder

      Jajaja, Maite:
      Algo así, de hecho hay muchas cosas que cuando todo esto pase cambiarán en mí. Nunca fui consciente de mi conducta previa y es algo que pienso cambiar. Creo importantísima la comunicación directa. Y lo haré.
      Un beso fuerte

  • Valle
    Publicado a las 12:08h, 08 enero Responder

    Me siento identificada contigo en lo de «intolerante» desde que apareció el covid. La falta de contacto humano nos ha afectado a muchas/os.
    Dicen que para Semana Santa será mejor, ojalá.
    Buen articulo Paloma.
    Muchos besos

    • @dmin
      Publicado a las 12:43h, 08 enero Responder

      Así es Valle.
      Es como si temiéramos el contacto ajeno y como no estamos bien, descargamos contra todo lo que se cruce a veinte metros.
      Como tú, espero que a partir de Semana Santa podamos decir: nos hemos librado. No es que no nos contagiemos, pero serán equivalencias a un catarro en algunos casos.
      Gracias, como siempre, por tu valoración.
      Muchos besos también para ti.

  • Fernando.+Guirado
    Publicado a las 12:08h, 08 enero Responder

    Esta pandemia está siendo muy penosa en todos los países y culturas pero creo que en los países mediterráneos nos está haciendo especial mella (sin menosprecio de otras culturas que no conozco). Nuestra cultura es la de vivir en la calle (el clima acompaña comparado con el norte de Europa) y sobre todo, del contacto, pero del contacto físico. Difícilmente un japonés va más allá de la respetuosa y educada reverencia o un anglosajón del apretón de manos. Nosotros somos de besos, achuchones, apretar manos, … vamos, del “lo que no mata, engorda “ y “cuánto te quiero, hijo/a de p”. Incluso la gente más adusta de nuestra piel de toro, tiene momentos efusivos sea por las fiestas patronales o por el vino. Y todo esto, nos lo ha robado el virus. Esperemos que no para siempre. Deseamos que si esto acaba alguna vez sintamos un “efecto rebote” y nuestra cordialidad se desborde nuevamente. Pero, para acabar, no soy optimista. Creo que esta herida en nuestra sociedad nos va a volver más fríos y distantes en el futuro. Ya la sociedad está preparada para ello, para el saludo electrónico más que el beso o abrazo. Vamos, que de salir más fuertes ni de coña.

    • @dmin
      Publicado a las 12:41h, 08 enero Responder

      Muy cierto Fernando:
      Mi esperanza es que mi previa actitud Covidiana, se modifique y me vuelva más «latina», más efusiva pero, sobre todo, ¡¡¡hasta a mí me hace falta el efecto rebote!!! y salir un paso más allá del saludo electrónico al que nos vemos abocados, tal como dices. ¡Ojalá sea así! Y espero que no se cumplan tan negros pronósticos.
      Mil gracias por comentar, un beso.

  • Maria del Mar del Pino
    Publicado a las 14:44h, 08 enero Responder

    Paloma, yo tengo una madre que es la persona más besucona del mundo, sin exagerar, de verdad. La pobre lo pasó fatal con la pandemia y decía :»Cuando acabe os voy a poner en fila y os voy a estar dando besos hasta que me harte». Yo soy normal, ni mucho ni poco y tampoco me ha cambiado pero ahora mismo que estoy en cuarentena por contacto con un positivo, me acuerdo de mi madre y de mis hijos que se acaban de ir. Al último que se ha ido con cuarentena y todo le he dado un abrazo de los que dice la psicóloga que levantan el ánimo. Me alegro mucho que a ti te haya hecho cambiar. Lo que no ha cambiado es lo que me gustan tus artículos, siguen siendo estupendos antes, durante y después de la pandemia

    • @dmin
      Publicado a las 20:19h, 08 enero Responder

      Mil gracias Mar:
      La verdad es que a mí el Covid vino a cambiarme en ciertos pensamientos y actitudes ¡para mejor! Me hice consciente de lo tontorrona que era con mi «pre-conducta-Covid» y es algo a lo que quiero poner fin, si esta maldita pandemia nos lo permite alguna vez. Lo que si puedo es mejorar el punto en que me jorobó el carácter: intentándolo al menos.
      Bueno, me siento superhalagada con tu valoración de mis artículos y celebro muchísimo que te gusten.
      Muchos besos y muchas gracias.

  • Carmen
    Publicado a las 14:15h, 09 enero Responder

    Después de leer lo que comentas querida, Paloma ! tengo que decirte que a mí el covid-19 no me cambio para nada! no quiero ser prepotente ,ni chula , ni nada que se le asemeje , simplemente que me lo tomé bastante bien !
    No me ha afectado para nada , ni a nivel emocional y de acercamiento ,
    Yo sí soy muy cariñosa y besucona… quiere decirse que en ningún momento he dejado de querer a mis hijos y abrazarlos y a mi padre que tiene 91 años , nunca he pensado que el virus podía ser tan dañino, por lo tanto a mí esto, ni fu ! ni fa !
    Le he tenido respeto y sigo teniendo , por supuesto ! se lo sigo teniendo,
    Voy por la calle sin mascarilla en sitios cerrados , trabajo , transporte público, cuando voy a trabajar por supuesto , respetando me primero a mí para respetar a los demás pero en cierto modo he pensado y sigo pensando y creo que esto ha sido creado e intencionadamente , para cambiarnos , para separarnos , para dividirnos … esto ha sido lo que he pensado desde el minuto cero , por lo tanto he vivido y sigo viviendo mi vida como siempre, no sé si soy una ignorante, una irresponsable… o cómo catalogarme !
    En fin , siento que a ti te haya cambiado espero y deseo que vuelvas a ser la que has sido siempre , los abrazos reconfortan a las personas .
    Desde aquí , siempre mi cariño y un abrazo y amistad siempre para ti . Paloma !
    GRACIAS , por tu amistad .

    • @dmin
      Publicado a las 19:23h, 09 enero Responder

      Querida Carmen:
      En realidad yo ya era «mujer-Covid» antes de la pandemia. Poco besucona, poco amiga de contacto físico y de abrazos. Influyó que pasé todo «el encierro» en soledad en mi casa y que mi adorado perro había muerto el pasado año con lo cual tenía un bajón considerable y más si como remate, tuve el Covid. Lo que sí me cambió mucho fue el carácter: antes era simpática, divertida, amable y tengo que volver a recuperar ese ritmo.
      También tengo claro que después de todo esto, me aficionaré a los abrazos y al contacto humano.
      Con mi amistad vas a contar toda la vida. Te lo aseguro.
      Un beso muy fuerte.

  • PILAR ADONINA MORAN
    Publicado a las 14:17h, 09 enero Responder

    Me ha gustado especialmente este artículo porque me estoy viendo en un espejo, nunca fui besucona y tampoco de ir abrazando a la gente, el cariño se puede demostrar de muchas otras formas y se percibe en miradas, gestos, en fin, no creo que vaya a cambiar mi actitud, no quiero que me robe nadie mi energía y me difuminen mi Aura, soy así de rara; como siempre un placer leerte y te deseo muy buena tarde besinos Pamy

    • @dmin
      Publicado a las 19:30h, 09 enero Responder

      ¡Caramba, Pilar!
      Nos parecemos mucho, entonces. Sin embargo a mí ahora me da la impresión de que me estoy perdiendo algo importante: el contacto. Al menos el mismo que tengo con mis mascotas, y no tengo claro si en mí hay un punto de timidez o que simplemente no me gusta.
      Ya sé que el cariño se puede demostrar de muchas otras formas. Lo que sí sé es que trataré de mejorar la situación.
      Mil gracias por participar, por tu valoración y me sumo a tus deseos, querida amiga.
      Besinos.

  • Carmen...P.D quería decir que en sitios cerrados , trasporte público, trabajo , etc ..llevo mi mascarilla y que por la calle al aire libre respiro aire puro . Que no se si lo explique bien !
    Publicado a las 14:22h, 09 enero Responder

    P.D.
    Quería decir que en sitios cerrados , trasporte público , trabajo , etc ..si llevo mis mascarilla y no una , dos ! Pf2 y quirúrgica
    Que en la calle , parques etc no la llevo .
    Que creo lo puse mal .

    • @dmin
      Publicado a las 19:17h, 09 enero Responder

      Querida Carmen, se entendía perfectamente.
      Tampoco yo llevo mascarilla al aire libre a menos que exista una concentración de personas que, en ese caso, puede ser necesario.
      Un beso una vez más.

  • Marina Miranda
    Publicado a las 02:49h, 12 enero Responder

    Pues sí. Creo que somos tan parecidas! No me gusta el contacto físico con los demás y este distanciamiento del covid, sólo vino a complacer mi forma de ser habitual. Creo que mi rechazo al contacto con las personas, está dado por las miles de colas y molotes en que no me quedó mas remedio que estar para poder conseguir comida y cualquier cosa de necesidad en Cuba. Yo, aunque desaparezca el «bicho» , seguiré pidiendo 6 pies de distancia. Y al igual que tú, a la unica que apapacho es a mi hija.
    Tus publicaciones siempre fenomenales, mani! Un besazo enorme y un abrazote! ( virtual sí !!!

    • @dmin
      Publicado a las 08:36h, 12 enero Responder

      Mil gracias mani…
      Curiosamente había pensado que el tema de las distancias era una rareza mía, pero voy observando que no es tan así. Sólo tenemos una pequeña diferencia y es que si desaparece «el bicho» igual tengo un «efecto rebote» aunque no sé si durará mucho. Lo que sí me agrió fue el carácter. Antes era simpaticota y campechana y ahora… no tanto.
      Gracias por tu intervención y valoración. TQM. Ya lo sabes.
      Besinos virtuales forzosos.

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