Embotellando a Dios

Por: Paloma A. González Loché

La existencia de Dios se encuentra en los insondables paseos de nuestra mente y el reconocimiento interno. Nada puede confirmarlo, ni siquiera nosotros seríamos capaces de trasladarlo.

Desde los comienzos de las civilizaciones se tuvo conocimiento, o algo “nos decía” que algo trascendía a la propia vida y esto nos lleva casi a los indicios que se tienen constancia desde el ser humano. El culto a los difuntos es todo un símbolo de la creencia de otro paso inescrutable que está más allá. Desde las pirámides a muchos otros ritos recogidos de antiguas civilizaciones.

Si diésemos un salto atrás en la Historia, sabríamos que el ser humano estuvo casi desde sus comienzos sometido a toda suerte de guerras y atropellos cometidos por otros grupos humanos más fuertes o mejor organizados que pasaron de dar muerte a los vencidos a reducirlos como esclavos. De esta forma, la esclavitud podría considerarse un “beneficio”. Hubo diversos ciclos en la Historia de la Humanidad que fueron modificando el pensamiento. Muy en contra de los ojos con los que hoy miramos a las religiones, éstas tuvieron mucha importancia en la evolución humana contando, incluso, con sus grandes y terribles errores: desde las primitivas a las monoteístas.

Las religiones, desde que se tiene constancia de la existencia del ser, dotaron a la Humanidad de una regulación “divina” cuyo poder descansaba en el hechicero de cada tribu. A menudo confundían a la Naturaleza con Dios mismo y el sacrificio humano estaba contemplado como una forma de satisfacer el «ansia divina» para aplacar el castigo de la naturaleza o para agradecer sus bienes. Por supuesto, estos gurús no contemplaban el “sacrificio propio”, sino el de los esclavos o criaturas en la escala socialmente más baja.

Traigo como ejemplo los dioses griegos del Olimpo: cada uno de ellos representativo de una virtud o cualidad humana, los romanos cuyos “dioses” eran exactamente los griegos al igual que los dioses nórdicos, aunque con distintas denominaciones, todos ellos y con idénticas cualidades divinas los tenían los egipcios hasta llegar a Akhenaton que, por primera vez, aunque de corta duración, otorga a Dios un valor monoteísta: el Sol (Ra), hasta su regreso a la idolatría previa existente, controlada por los sacerdotes. Todas ellas se van perfeccionando hasta la implantación de grandes religiones monoteístas que en sus inicios eran el Budismo y la Hebrea, a partir de la cual surgen el Cristianismo y el Islam. Sin embargo, además de la raíz hebrea en las dos últimas cabría preguntarse ¿sólo hebrea?

Si observamos bien, teóricamente, todas las Grandes Religiones Monoteístas sirvieron para dar un paso adelante a la supersticiosa e inculta realidad que se había configurado en todas las civilizaciones en todos los lugares del mundo conocido. Dejando a un lado el Budismo, cuyo alcance está mucho más vinculado a las exigencias del alma y mucho menos al poder, aparentemente.

La Biblia de los hebreos mezcla la historia con tintes más o menos cuestionables como con la Creación del mundo, el Diluvio Universal, la caída de Sodoma y Gomorra, etcétera, ajustándolas a la moral y objetivos de la época —lo que entendemos una forma de dominio que hoy llamaríamos “lavado de cerebro” y se sigue practicando en cuestiones morales y de política—, y podemos percibir que estaba en manos de los sacerdotes o de “los grandes” de cada época su divulgación a cuentagotas para un pueblo evidentemente inculto.

Esta divulgación de creencias prohibidas y sus consecuencias se pueden contemplar hasta en la Antigua Grecia con Sócrates, a quien cuesta la muerte su propagación sin que valiera de nada la ardiente defensa de sus alumnos, como Platón.

La difusión en forma de parábolas del Cristianismo tampoco hizo demasiada gracia a los Grandes Sacerdotes de la época que en alguna medida precipitaron su crucifixión. La fuerza emanada de su nueva doctrina cuestionaba el poder al que se aferraron.

La influencia de las creencias egipcias en el cristianismo son un hecho. La leyenda de Osiris muestra un paralelismo claro con la Santísima Trinidad: las Tres Personas en Una. Dejando a un lado el término “dioses” en Egipto y equiparándolo con los “santos” en el cristianismo, encontramos un paso intermedio para el ser humano a quienes se pide intervenir en ciertos asuntos ¿no es un modo de “no molestar” a Dios con temas menores? Más significativo aún es el hecho de que para los antiguos egipcios a Dios se le llama “El Increado” que nace de Sí mismo… El paso del Cristianismo por la Humanidad significó mucho y muy bueno en sus comienzos, torciéndose hacia el oscurantismo en el momento en el que perdió la esencia crística de Jesús y se delegaron en seres humanos juicios severísimos con la Santa Inquisición que, francamente, tenía muy poco de santa.

El Islam es posterior al Cristianismo pero tiene bases muy próximas. El Corán como tal es, en efecto, una invitación al amor y a la vida pero aparentemente en algún punto se tuerce; tal vez porque su interpretación y regulación también se delega en seres humanos y cuando esto pasa, las consecuencias las contemplamos día a día en cualquier religión a lo largo de los siglos.

Von Daniken alumbró la posibilidad de que hubiésemos considerado como dioses a extraterrestres que venían del cielo y lo estructura de tal forma que genera la duda razonable respecto a la procedencia de Dios como algo divino, aunque no tan divino, que “viene del cielo”. El estudio de todas las rudimentarias y más perfeccionadas figuras esculpidas puede testimoniar todas sus manifestaciones, absolutamente dotadas de lógica pero al menos, en mi caso, sigue faltándome “algo” que trasciende a sus importantísimas y serias investigaciones: en mi opinión, Dios tiene “linea directa” con el alma o viceversa. Los libros de Daniken merecen ser leídos.

Podemos concluir que las religiones de diversa índole, en su día, pretendieron «embotellar» a Dios lo que es, sin duda, un acto de soberbia. Ni los teólogos han podido describir Qué era Dios y mucho menos Quién; así, en mi creencia interna, para mí, Dios es el Universo mismo. Nada que ver con un hombre barbudo de luenga barba blanca. Entiendo que Es las Leyes Cósmicas del Amor, es la Armonía y fundamentalmente es MENTE y por ello no tanto «padre», como se describe para hacer su concepto claro al ser humano, como CREADOR.

En principio me parece un acto de soberbia “interpretar” a Dios. Por otro lado, nada es más justo o severo que la propia conciencia interna si se estimula, de ahí procede la gran dificultad que muchos tenemos para perdonarnos a nosotros mismos.

20 Comentarios
  • Tania
    Publicado a las 19:53h, 14 octubre Responder

    Que razon tienes a menos cultura menos razonamiento 🤗🤗gracias por el articulo nuevamente es un placer leerlo con tanta información de valor. Un abrazo fuerte

    • @dmin
      Publicado a las 23:32h, 14 octubre Responder

      Mil gracias Tania:
      Así lo creo, a Dios sólo puedes comprenderlo, en nuestra medida: claro, desde el interior profundo no sólo por cultura o razonamiento. Y tampoco es posible su comprensión plena, tal vez sentir un pequeño punto de Su presencia en la medida en la que nosotros somos mejores y parece que «asoma».
      Un beso.

  • MARIA+ANGELES+BUISAN
    Publicado a las 19:55h, 14 octubre Responder

    Desde la aparición del ser humano, la espiritualidad ha formado parte de su esencia, quizá porque necesitaba una respuesta a las preguntas que se hacía, ya fueran acerca de comprender el mundo como las existenciales. La concreción en religiones estructuradas y toda la liturgia, teología y rituales desarrollados son fruto del narcisismo humano que nos lleva a creernos el centro del Universo, antropocentrismo que ha derivado en pensarnos incluso por encima de Dios. Dios es El Todo y el Uno, el Increado y el Creador, en este sentido, la concepción de Dios del islam es mucho más certera que la hebrea o la cristiana y está lejos del vacío al que se dirigen las religiones orientales. No podemos 《embotellar 》 a Dios de la misma manera que no podemos concebirlo ni explicarlo, solo podemos percibirlo a través de Su obra. Certera reflexión, amiga mía, un abrazo.

    • @dmin
      Publicado a las 23:27h, 14 octubre Responder

      Mil gracias Marian:
      Muy de acuerdo con cuanto dices, y sobre todo con la conclusión final. Sólo es posible el acercamiento a Dios a través de la percepción de Su obra. Te agradezco por ello la aportación de tus comentarios.
      Un beso.

  • Marina Miranda
    Publicado a las 20:40h, 14 octubre Responder

    No hay que repetir, que como todas tus publicaciones, esta está de primerísima ! Un viaje a la historia religiosa de la humanidad excelente, con un análisis objetivo y realista. Siempre he dicho que las diferentes religiones, las crearon aquellos que querían gobernar a los pueblos con el miedo a lo desconocido ( dios ) y realmente, dios puede ser cualquier cosa, basta que le tengas fe a algo, y serás feliz, por eso no se debe confundir religión con fe. Está claro en tu artículo, que ninguna religión jamás hizo lo que predicaba, por eso es mejor, seguir siendo felices sin dioses, e intentando ser mejores seres humanos, que tanto se necesita en este mundo perverso. Muy buena recomendación la lectura de la obra de Daniken !!! Un abrazo enorme !!!

    • @dmin
      Publicado a las 23:25h, 14 octubre Responder

      Mil gracias mani:
      Me resulta curioso que nos enfrentemos en esta idea con tantísimo respeto mutuo. Te haces llamar atea y en mi caso, puede que no crea en ninguna religión (no es el caso) pero tengo clarísima la existencia de Dios. Tú misma defiendes Su Esencia: «intentando ser mejores seres humanos». ¡Y no siempre se consigue! Volveré a desarrollar este tema en otras aportaciones. Por supuesto que recomiendo la lectura de Daniken. Sólo puedes creer verdaderamente en la existencia de Dios cuando tomas consciencia de lo que no es y que el Universo es Mente. Es complicado y para una larguísima diatriba. Tú y yo ya las hemos tenido durante horas. Por eso te respeto tanto como sé que tú me respetas a mí.
      Un beso, mani

  • Valle
    Publicado a las 20:48h, 14 octubre Responder

    Interesante articulo con un buen repaso por las religiones.
    Me ha gustado mucho Paloma, eres una gran escritora.
    Hacía mucho que no publicabas, a ver si lo vuelves a hacer más a menudo.

    • @dmin
      Publicado a las 23:17h, 14 octubre Responder

      Mil gracias Valle.
      Las religiones siempre estuvieron en el desarrollo de la Humanidad y me parecía sensato mezclar la Historia. Te agradezco muchísimo tu opinión sobre mí.
      Volveré a escribir más a menudo. Se me cruzaron varios problemas que me cortaron un poco la inspiración.
      Un beso.

  • Jose+Manuel+Millán
    Publicado a las 21:18h, 14 octubre Responder

    Muy acertado, yo coincido contigo

    • @dmin
      Publicado a las 23:14h, 14 octubre Responder

      Mil gracias José:
      Siempre tuve inquietud al respecto. Siempre pensé que era imposible comprender qué era porque parte del sentimiento interno profundo.
      Un beso.

  • José Albino López Cuesta
    Publicado a las 21:46h, 14 octubre Responder

    Al final que cada uno debe sacar sus propias conclusiones.
    Como siempre excelente artículo, Paloma.

    ¿Es el hombre un mero error de dios?¿O dios un mero error del hombre?
    (Nietzsche)

    • @dmin
      Publicado a las 23:12h, 14 octubre Responder

      Muchas gracias, José:
      Siempre pensé que Dios es el Algo indescriptible que uno es capaz de sentir y se aloja en la conciencia…
      Un beso.

  • Helena
    Publicado a las 05:26h, 15 octubre Responder

    Tus artículos siempre son muy interesantes; en éste, haces un recorrido por las religiones y sus «consecuencias». Muchas gracias por este gran analisis.

    • @dmin
      Publicado a las 09:07h, 15 octubre Responder

      Mil gracias, Helena
      Tardé mucho en comprender la falta de sentido de «comprimir» al Creador de todo el Universo en paréntesis marcados por el ser humano, por buena voluntad que pudieran tener porque otros siguen a los primeros y la «pifian».
      El próximo hablará de las «invasiones». Espero cumplir expectativas.
      Un beso.

  • Rosa
    Publicado a las 05:51h, 15 octubre Responder

    No tengo palabras para tanta grandeza y tanta razón. Ya hablaremos de ello,.. aunque poco más hay que decir, tu Dios es mi Dios y tu Jesús es mi Jesús.

    • @dmin
      Publicado a las 09:09h, 15 octubre Responder

      Mil gracias, Rosa:
      Me alegra que te gustase el artículo. Difícil: porque comprimir todo el contenido fue complicado. Cada tema sería un artículo. Lo que me agrada es que al compartirlo se abran los ojos de personas, si es que es posible.
      Un beso.

  • Carmen
    Publicado a las 14:09h, 15 octubre Responder

    Buenas tardes, Paloma !
    Es un placer leerte
    La buena información y conocimiento en el tema , ( gracias )
    A mayor ignorancia , mayor manipulación y convencimiento , es la conclusión que sacó de tu escrito , aparte de aprender e informarme de este tema que apenas conocía !
    Gracias, un abrazo.

    • @dmin
      Publicado a las 18:45h, 15 octubre Responder

      Mil gracias Carmen,
      Hay algo muy cierto, el desinterés, el no indagar, nos convierte en víctimas de criterios ajenos. Algunos con buena fe. Otros con evidente deseo de adoctrinamiento y el posterior aprovechamiento. Por eso es tan importantísimo informarse de todo… hasta donde podamos.
      Un beso.

  • Pilar González
    Publicado a las 15:21h, 15 octubre Responder

    Me encanta leer tus artículos Pamy, me aporta información en cierto modo desconocida por mí y muy precisa; totalmente de acuerdo en todo lo que dices, creo que nuestras creencias están muy arraigadas, es una necesidad interior de todo ser humano; en cualquier caso no podemos ni negarlo ni afirmar su existencia ya que los seres humanos no sabemos nada de nada en ningún sentido y creemos saberlo todo..; como alguien me dijo una vez… cuestión de crrer o no… es un placer leerte, espero me sorprendas pronto con algo nuevo, un beso mi querida Pamy y que tengas muy buena tarde

    • @dmin
      Publicado a las 18:43h, 15 octubre Responder

      Mil gracias, Pilar:
      Por tus comentarios y por tus ánimos. Pronto tendréis noticias mías. En un par de semanas o menos porque tampoco deseo cansar.
      Un beso.

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